La guerra contra la bici

  • La ordenanza que acaba de aprobar Málaga para regular la circulación de patinetes eléctricos y bicis revela, una vez más y en plena pandemia, la falta de políticas medioambientales en la ciudad.

[Publicado originalmente en elDiario.es].   La ordenanza que el Ayuntamiento de Málaga acaba de aprobar para regular la circulación por la vía pública de patinetes eléctricos y bicicleta es indecente, una oportunidad perdida para resolver una cuestión tan necesaria como urgente. A todos los niños les enseñan en las escuelas que la exigencia de un deber tiene que acompañarse de un derecho correspondiente, una lección de ética sencilla y comprensible. No obstante, el Gobierno municipal de Málaga ha optado por obligar a todos los ciclistas a circular, so pena de fuertes multas, por los carriles bicis, una medida sensata, si no fuera porque el Ayuntamiento se ha olvidado de construir esos carriles. No solo eso, sino que la ordenanza recoge también la obligatoriedad de aparcar las bicis en espacios habilitados, pero al mismo tiempo los portavoces municipales reconocen que se les ha pasado habilitar algunos más, ahora tan escasos. Todo esto podría dar risa, si no fuera por lo que en realidad revela un paso más hacia un modelo de ciudad ajeno a cualquier política medioambiental, un modelo alejado de la sostenibilidad y las formas de transporte limpias.

La guerra del PP contra las bicicletas viene de lejos. En Málaga, la legislatura pasada el Gobierno local anunció que no iba a cumplir su propio plan de alquiler de bicicletas municipales, que lo iba a dejar a un tercio de la previsión original. De esta manera, la segunda ciudad andaluza cuenta únicamente con unas pocas estaciones de alquileres, desperdigada en puntos demasiado lejanos como para resultar funcionales, al estilo de Sevilla, por ejemplo. Posteriormente, supimos que el carril bici proyectado para una de las principales arterias de la ciudad, Héroe de Sostoa, que además se trata de una vía muy ancha y de varios carriles, quedaba cancelado sin demasiadas explicaciones. Con el fin de la legislatura, comenzaron las obras para peatonalizar buena parte de la Alameda Principal, en pleno centro. Se trataba en principio de un amplísimo espacio peatonal, con un carril bici establecido en ambos sentidos. Las obras terminaron con el inicio de esta legislatura, pero se habían olvidado de construir el carril bici. El concejal del ramo aseguró que en breve veríamos ese carril. Años después no existe. Seguir leyendo «La guerra contra la bici»