Columnas de octubre en eldiario.es

  1. Piratas de la cultura: «Una reciente encuesta del Ministerio de Cultura acaba de revelar lo que mucha gente venía repitiendo machaconamente: si todas esas películas y discos estuvieran accesibles en la red a precios razonables, dejaríamos de echar horas tediosas de rastreo para encontrar los productos de forma gratuita y alegal».
  2. Un Mar Menos en Andalucía: «Los tres males que aquí al lado, en la Región de Murcia, han acabado con la vida del Mar Menor, los padecemos en Andalucía: urbanismo depredador, agricultura intensiva a base e fertilizantes pestíferos e inacción institucional».
  3. Arde Cristina Morales: «Si algún lector pretende leer literatura que se mueva dentro de las reglas temáticas, éticas y políticas de nuestra narrativa más asentada, que no se adentre en Morales».

«Me interesaba que la corrupción tuviera carne, hueso, piel y efectos reales»

  • El escritor y colaborador de eldiario.es/Andalucía publica la novela Todo queda en casa sobre los efectos personales de la corrupción ambientada en los años 90
  • «Hay escritores que han sido excesivamente complacientes con lo que ocurrió en esa época».
  • «La espectacularización de la corrupción acaba convirtiéndola en un ente de ficción»

[Entrevista en eldiario.es sobre Todo queda en casa]

‘Todo queda en casa’: premio Auguste Dupin

«Todo queda en casa, de Santi Fernández Patón.

Una novela que habla de culpas heredadas y del derecho a una segunda oportunidad, de cómo construir esa segunda oportunidad.

En el verano de 1999 Daniel, joven estudiante de Periodismo en Madrid, llama desde Edimburgo a su madrastra, Maribel, y su medio hermana de seis años, Irene, para comunicarles que nunca va a volver. En la España de la Expo, el AVE y los Juegos Olímpicos, Daniel sabía que su padre y Maribel, su nueva mujer y joven promesa del partido gobernante, habían participado en el festín de la corrupción. Irene y Daniel descubrirán que la corrupción también es una forma de herir a los hijos de sus protagonistas y deberán averiguar si aún es posible reconstruir su lazo fraternal».

 

 

‘La vida de las estrellas’, de Noelia Pena (Ed. La oveja roja)

[Publicado originalmente en Librújula]. Con El agua que falta Noelia Pena (Santiago de Compostela, 1981) se convirtió en una de las últimas apuestas de Constantino Bértolo cuando aún cabalgaba el sello Caballo de Troya. «Tomar la palabra es tomar la medida del mundo», se decía en aquella ¿novela? Y esa parece ser la consigna, tan necesaria, que de nuevo resuelve con solvencia indudable La vida de las estrellas, la nueva novela, esta sí, de Noelia Pena, ahora de la mano de La oveja roja, editorial más conocida por sus ensayos, que no obstante hace algunos años abrió una más que interesante, e incisiva, línea de narrativa.

La vida de las estrellas es la historia de un extravío que comienza por las calles de una ciudad innominada y acaba en los laberintos de la locura y el patriarcado (perdón por la redundancia). Contar algo así exige una prosa acorde, que nos meta en el cuerpo y la mente (de nuevo pido perdón por la redundancia) de Isabel, la protagonista que un día amanece en un lugar extraño, que amanece enajenada, que amanece desorientada, que amanece a merced de la farmacología y de voluntades ajenas (sí, lo sé, otra redundancia), como si de golpe la ciudad capitalista, la familia patriarcal y el amor convencional le hubieran recordado que cualquier intento de fuga acaba ahí. ¿Hace falta que diga dónde? La vida de las estrellas arranca en el hospital psiquiátrico donde Isabel está ingresada o, por seguir con las redundancias, en el centro médico donde supuestamente deberá emprender su reeducación: «Las cosas tienen un orden, Isabel […]. No puedes cambiar los muebles cuando te da la gana», dice una enfermera en un diálogo que valdría como metáfora para toda la novela. Sigue leyendo

Cinco novelas desde Andalucía

[Publicado originalmente en Librújula]. La semana pasada colgaba en redes la cubierta de algunas novelas que este año me han sorprendido por su ambición, lo que no equivale exactamente a las consabidas listas sobre los mejores libros de la temporada. Solo unos días después reparé en que todas ellas habían sido escritas por autores o autoras andaluces (por cierto, ahora también me doy cuenta de que publicadas por editoriales barcelonesas, lo que a estas alturas casi es una redundancia). No tengo ni idea de quiénes conforman el jurado del Premio de la Crítica de Andalucía, pero creo que en esta edición lo van a tener difícil. Aquí dejo, por orden cronológico de aparición en las librerías, constancia de ello: Sigue leyendo

A tiempo de actuar

[Publicado originalmente en eldiario.es]. Más allá del comprensible desconcierto que ha provocado la irrupción de Vox en las elecciones andaluzas, con su consecuente aluvión de artículos, análisis, opiniones, etc., a mi modo de ver se está desviando la atención de lo que realmente nos importa. Ya se sabe, según los últimos datos, que la inmensa mayoría de los apoyos de Vox provienen de antiguos simpatizantes del Partido Popular, desencantados con los niveles inauditos de corrupción y por fin con una alternativa siamesa a la que votar (cuesta encontrar las siete diferencias entre el discurso de Casado y los candidatos de Vox).

Si el votante desencantado de la peor derecha ha encontrado su alternativa, cabe preguntarnos por qué al de izquierda no le ha ocurrido algo similar. La arrogancia de los líderes de Podemos, y en este caso de manera especial la de Teresa Rodríguez, lleva meses haciendo oídos sordos a los avisos que pronosticaban la tragedia, y no es de esperar una autocrítica mínimamente seria (en eso también se parecen a sus compañeros de naufragio de IU).

El barco Adelante Andalucía, de manera sorprendente, fue construido por empeño de Rodríguez con el maderamen de la vieja política, y de nada sirve rasgarse ahora las vestiduras si no tomamos nota para el futuro. Los llamamientos de Rodríguez a vuelta de recuento electoral para recuperar el empuje del 15M suponen un insulto a la inteligencia de quienes deberíamos haber sido sus votantes naturales, quienes, de hecho, le hemos retirado la confianza porque ese 15M que invoca como fetiche manoseado es lo que lleva traicionando paso a paso en estos meses. La lista es larga: pactos en despachos cerrados, rescate obstinado y en pie de igualdad a un partido clásico del Régimen del 78 como es Izquierda Unida (PCA, en realidad), listas negociadas, aterrizaje cunero en Málaga, peleas por colocar a los de su corriente en los puestos de salida, alianzas con los enemigos internos de sus propios enemigos internos, permisividad incluso con los imputados de su formación por uso indebido de fondos públicos, como en el caso de Málaga, un código ético a lo Carmena (ya saben, es solo una referencia) y así podríamos seguir, pero queda claro que aquello de «En Podemos decide la gente» se ha convertido en un mal chiste incapaz de hacer gracia a más de un 16% del electorado (dejemos al margen el discurso esencialista sobre Andalucía). Sigue leyendo