‘La vida de las estrellas’, de Noelia Pena (Ed. La oveja roja)

[Publicado originalmente en Librújula]. Con El agua que falta Noelia Pena (Santiago de Compostela, 1981) se convirtió en una de las últimas apuestas de Constantino Bértolo cuando aún cabalgaba el sello Caballo de Troya. «Tomar la palabra es tomar la medida del mundo», se decía en aquella ¿novela? Y esa parece ser la consigna, tan necesaria, que de nuevo resuelve con solvencia indudable La vida de las estrellas, la nueva novela, esta sí, de Noelia Pena, ahora de la mano de La oveja roja, editorial más conocida por sus ensayos, que no obstante hace algunos años abrió una más que interesante, e incisiva, línea de narrativa.

La vida de las estrellas es la historia de un extravío que comienza por las calles de una ciudad innominada y acaba en los laberintos de la locura y el patriarcado (perdón por la redundancia). Contar algo así exige una prosa acorde, que nos meta en el cuerpo y la mente (de nuevo pido perdón por la redundancia) de Isabel, la protagonista que un día amanece en un lugar extraño, que amanece enajenada, que amanece desorientada, que amanece a merced de la farmacología y de voluntades ajenas (sí, lo sé, otra redundancia), como si de golpe la ciudad capitalista, la familia patriarcal y el amor convencional le hubieran recordado que cualquier intento de fuga acaba ahí. ¿Hace falta que diga dónde? La vida de las estrellas arranca en el hospital psiquiátrico donde Isabel está ingresada o, por seguir con las redundancias, en el centro médico donde supuestamente deberá emprender su reeducación: «Las cosas tienen un orden, Isabel […]. No puedes cambiar los muebles cuando te da la gana», dice una enfermera en un diálogo que valdría como metáfora para toda la novela. Sigue leyendo

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Cinco novelas desde Andalucía

[Publicado originalmente en Librújula]. La semana pasada colgaba en redes la cubierta de algunas novelas que este año me han sorprendido por su ambición, lo que no equivale exactamente a las consabidas listas sobre los mejores libros de la temporada. Solo unos días después reparé en que todas ellas habían sido escritas por autores o autoras andaluces (por cierto, ahora también me doy cuenta de que publicadas por editoriales barcelonesas, lo que a estas alturas casi es una redundancia). No tengo ni idea de quiénes conforman el jurado del Premio de la Crítica de Andalucía, pero creo que en esta edición lo van a tener difícil. Aquí dejo, por orden cronológico de aparición en las librerías, constancia de ello: Sigue leyendo

A tiempo de actuar

[Publicado originalmente en eldiario.es]. Más allá del comprensible desconcierto que ha provocado la irrupción de Vox en las elecciones andaluzas, con su consecuente aluvión de artículos, análisis, opiniones, etc., a mi modo de ver se está desviando la atención de lo que realmente nos importa. Ya se sabe, según los últimos datos, que la inmensa mayoría de los apoyos de Vox provienen de antiguos simpatizantes del Partido Popular, desencantados con los niveles inauditos de corrupción y por fin con una alternativa siamesa a la que votar (cuesta encontrar las siete diferencias entre el discurso de Casado y los candidatos de Vox).

Si el votante desencantado de la peor derecha ha encontrado su alternativa, cabe preguntarnos por qué al de izquierda no le ha ocurrido algo similar. La arrogancia de los líderes de Podemos, y en este caso de manera especial la de Teresa Rodríguez, lleva meses haciendo oídos sordos a los avisos que pronosticaban la tragedia, y no es de esperar una autocrítica mínimamente seria (en eso también se parecen a sus compañeros de naufragio de IU).

El barco Adelante Andalucía, de manera sorprendente, fue construido por empeño de Rodríguez con el maderamen de la vieja política, y de nada sirve rasgarse ahora las vestiduras si no tomamos nota para el futuro. Los llamamientos de Rodríguez a vuelta de recuento electoral para recuperar el empuje del 15M suponen un insulto a la inteligencia de quienes deberíamos haber sido sus votantes naturales, quienes, de hecho, le hemos retirado la confianza porque ese 15M que invoca como fetiche manoseado es lo que lleva traicionando paso a paso en estos meses. La lista es larga: pactos en despachos cerrados, rescate obstinado y en pie de igualdad a un partido clásico del Régimen del 78 como es Izquierda Unida (PCA, en realidad), listas negociadas, aterrizaje cunero en Málaga, peleas por colocar a los de su corriente en los puestos de salida, alianzas con los enemigos internos de sus propios enemigos internos, permisividad incluso con los imputados de su formación por uso indebido de fondos públicos, como en el caso de Málaga, un código ético a lo Carmena (ya saben, es solo una referencia) y así podríamos seguir, pero queda claro que aquello de «En Podemos decide la gente» se ha convertido en un mal chiste incapaz de hacer gracia a más de un 16% del electorado (dejemos al margen el discurso esencialista sobre Andalucía). Sigue leyendo

‘El ojo vago’, de Xandru Fernández (Ed. Pez de Plata)

[Publicado originalmente en Librújula]. El ojo vago supone el delicioso debut en la novela en español de Xandru Fernández, uno de los escritores más renombrados, y galardonados, en lengua asturiana. Aprovechando la concesión del premio de la crítica asturiana a la mejor novela en castellano, Pez de Plata acaba de lanzar la segunda edición, una ocasión que los lectores deberían celebrar, porque El ojo vago es un festín de imaginación, humor soterrado y peculiares recreaciones históricas que nos llevan desde los antiguos pueblos del cuerno de África hasta los confines del subcontinente indio a través del imperio fracturado que provocó la muerte de Alejandro Magno para acabar aterrizando en el Londres de nuestros días, pasando, por ejemplo, por la Unión Soviética de Stalin. No obstante, todos esos saltos, siempre hacia adelante y sin otro criterio aparente que el gusto o predilección de su autor, nos sitúan invariablemente en los arrabales de la historia con el fin de mostrar que «la vida no es sencilla para las gentes sencillas», manera irreverente de exponer la lucha de clases avant la lettre.

El ojo vago parte de una gamberrada que dará el tono del resto de la narración: un grupo de almas tiene el capricho de la transmigración, con la particularidad de que siempre acaban por aterrizar en cuerpos más bien próximos en el tiempo y el espacio. Esto les ofrece la oportunidad de ajustar cuentas iniciadas en un pasado que, tal vez, tuvo lugar hace siglos, lo que ya puestos les permite burlarse de algunos malentendidos históricos (ahí queda revelada la verdadera identidad de Jesucristo, sin ir más lejos). Sigue leyendo

‘Feliz final’, de Isaac Rosa (Ed. Seix Barral)

[Publicado originalmente en Librújula]. No es solo lo que se cuenta, sino también cómo se cuenta. Recordar semejante evidencia nos da una idea de cómo está el panorama literario, o la crítica literaria, últimamente. Pero conviene recordarlo a propósito de esta brutal, conmovedora, impactante y por momentos desoladora Feliz final, en la que Isaac Rosa ha dado lo mejor de sí, que es casi como decir lo mejor de toda una generación. Y también conviene recordarlo porque se está hablando mucho sobre el asunto de esta novela, la separación amorosa de una pareja compuesta por una mujer y un hombre de unos cuarenta años, pero poco de cómo Rosa hace del lenguaje una narración en sí, de cómo cada elección discursiva es parte consustancial del argumento: optar por las dos voces que componen la pareja, sí, pero también por que en el tono de cada una esas voces, y no solo en lo que dicen, percibamos las diferentes e ineludibles etapas de todo duelo amoroso, desde el abatimiento hasta el odio y la indiferencia, y que esa narración avance precisamente a medida que retrocede: Feliz final arranca en el epílogo y se va remontando a los inicios de la historia de amor.

Isaac Rosa ha dado lo mejor de sí, que es casi como decir lo mejor de toda una generación.

¿Una historia de amor? Historias de amor hemos leído y visto a miles, así que, ¿se puede decir algo nuevo aunque sea a través de los deslumbrante estallidos de una prosa como esta, llena de metáforas, comparaciones y ramificaciones sobrecogedoras? Todo amor, pero también toda separación, supone una disputa por un relato, nos viene a decir Feliz final, porque quizás, en resumidas cuentas, nos queremos mal, que es el punto de partida que llevó a Rosa a escribir esta novela. La disputa por ese relato es lo que convierte Feliz final en una novela asombrosa que consigue lo que solo la mejor literatura alcanza: contar lo de siempre de manera que nada sea lo de siempre. Feliz final sacude, a veces hasta la asfixia (quien esto escribe tuvo que parar la lectura exactamente en la página 89 y tomarse un respiro), porque en esa disputa los lectores presenciamos lo que no ven sus protagonistas: los esfuerzos agónicos de cada uno de ellos por construir el lenguaje y el sentido que logren imponer su propio relato. Sigue leyendo

No es solo La Invisible: es el modelo de ciudad

[Publicado originalmente en eldiario.es]. A veces hay que tomar medidas extremas, reunir el coraje suficiente y llevar a cabo acciones para las que uno no se creía preparado: por ejemplo, escuchar un programa matinal de la cadena COPE. Una de esas valientes fue mi amiga Carol. Hasta no hace tanto, ambos habíamos sido vecinos en el mismo bloque del centro, del que la gentrificación nos fue expulsando, primero a mí (como conté aquí) y recientemente a ella. Carol llamó a la COPE porque el alcalde tenía la gentileza de atender telefónicamente las quejas de las vecinas y vecinos de Málaga.

«Soy una expulsada del centro. No me han renovado mi contrato de alquiler porque quieren construir en el edificio apartamentos turísticos». Merece la pena transcribir la respuesta del alcalde: «A lo mejor en lugar de apartamentos turísticos hay un nuevo inquilino al que simplemente se le ha pedido un alquiler más alto». Carol le tuvo que explicar al regidor, supongo que sintiendo cierta vergüenza, la relación entre lo uno y lo otro: el auge ilimitado de los apartamentos turísticos ha provocado que ya apenas queden viviendas de larga duración en Málaga para alquilar, lo que tiene como consecuencia su brutal encarecimiento.

Paco de la Torre, alcalde de Málaga desde hace dos décadas, tiene un problema de primera magnitud en la ciudad, y parece que es el único que aún no se ha enterado. Málaga es la capital andaluza (y la cuarta estatal) con los precios de alquiler de vivienda más caros, como ha demostrado un organismo municipal, el OMAU. Se ronda la media de los 900 euros, y ya ha quedado en evidencia que incluso el Parque Tecnológico de Andalucía ha debido frenar las contrataciones y que sus empleadas no encuentran lugar en el que vivir, y la misma denuncia se ha emitido desde colegios, institutos y centros sanitarios: las profesionales que ganan su plaza en Málaga deben renunciar. Simplemente, no hay viviendas.

La situación ha llegado a tal punto que en la actualidad son alrededor de 700 las familias para las que se ha aprobado la ayuda municipal de alquiler de vivienda, pero siguen en la calle por lo mismo: no encuentran una casa. Cerca de 50 de esas ayudas corresponden a mujeres supervivientes de la violencia machista: se les conmina a denunciar, y luego se las deja en la calle porque las casas se entregan a grupos en despedidas de soltero, por ejemplo. Poco más de 4.000 personas residen ya en el centro, y están desesperadas, según han expuesto sus representantes en multitud de foros, incluso en el pleno municipal: edificios enteros convertidos en apartamentos para el turismo de botellón, servicios básicos eliminados de golpe en favor de terrazas, comercios de grandes firmas, restaurantes de comida rápida y otros equipamientos únicamente destinados a los visitantes. No quedan supermercados, por ejemplo, ni siquiera espacio para el tránsito de ambulancias, lo que ya ha costado alguna muerte evitable. El centro es un escaparate para los inversores, no para sus habitantes. Y el problema, aunque De la Torre no lo vea, se ha extendido, se ha «esponjado», como dicen los urbanistas. El efecto cadena es imparable.

No es solo la subida desproporcionada de las renovaciones de contratos y la conversión en apartamentos turísticos de los edificios. El ruido continuo de las calles hace realmente invivible la zona: bares hasta altas horas, camiones de limpieza durante la madrugada, procesiones cada semana, calles privatizadas durante todo el día por las cofradías para sus fiestas particulares, eventos municipales con escenarios y megafonías, riadas de beodos hasta el amanecer con su pack de todo incluido. La Asociación de Vecinos del Centro ya ha acreditado problemas de salud (relacionados con el estrés y la falta de sueño) de los últimos habitantes, que son aquellos con pisos en propiedad. Yo no lo soporté más. Carol tampoco.

Si no somos felices en la ciudad, ¿dónde?

El último peldaño ha sido el anuncio del alcalde para desalojar por la fuerza La Invisible a lo largo de este verano. Es una medida ilegal, toda vez que La Invisible se encuentra en una situación de cesión en precario, y no de usurpación, como pretende el regidor, gracias a que él mismo firmó en 2011 un acuerdo aún prorrogado. Aunque él no dé validez a su palabra ni a su firma, el ordenamiento jurídico sí lo hace. Frente a la falta de argumentos legales para ese desalojo, según expuse aquí, el alcalde ha recurrido a una nueva mentira: el inmueble tiene problemas de seguridad. Los propios técnicos municipales le han desmentido, pero hace oídos sordos. Desde marzo de este mismo año tiene en su cajón el resultado de la última Inspección Técnica de Edificios, que literalmente dice: «No son necesarias medidas urgentes, ya que no existen problemas graves de estabilidad estructural ni se observan riesgos de desprendimientos».

De la Torre ya ha demolido 120 edificios de carácter patrimonial en los últimos 10 años (así que lo de centro «histórico» va perdiendo su razón de ser) y pretende hacer lo mismo con La Invisible para venderla al mejor postor, uno de esos inversores privados que no destaque precisamente por su reparto de la riqueza. No es por tanto solo La invisible y su modelo de cultura, sociabilidad y gestión ciudadana lo que nos jugamos, sino qué tipo de ciudad queremos. Por eso, el próximo 19, cuando de nuevo salgamos a la calle a defender La Invisible, en realidad estaremos defiendo la reproducción de la vida, los lugares de esparcimiento y encuentro, de cooperación, creatividad, los espacios para los cuidados y la experimentación feminista. Estamos defendiendo una ciudad para sus habitantes, una ciudad en la que tengamos la oportunidad de ser felices. Mi amiga Carol intentó que el alcalde lo entendiera. Al final lo comprenderá, pero le habrá costado el cargo. Le da igual: él tiene su casa. En propiedad, y fuera del centro.

‘En la ciudad líquida’, de Marta Rebón (Ed. Caballo de Troya)

[Publicado originalmente en Eñe. Revista para leer]. Lo único malo de este libro es su punto final. El debut de Marta Rebón en la narrativa (es una de las traductoras del ruso más reputadas de la lengua española) supone un hermosísimo homenaje a la literatura, a la lengua rusa, a la lectura como experiencia de largo recorrido, a los viajes, a algunas ciudades y a sus escritores. A la vida, en realidad.

En la ciudad líquida tiene una cualidad que la emparenta con Brújula, de Mathias Enard, a pesar de sus imaginarios tan distintos: la vasta erudición de su autora sobre una cultura distante se expresa de tal manera que, lejos de sumirnos en el fárrago, nos sumerge en un estado de hipnosis del que uno preferiría no emerger. Ha dicho su autora en alguna ocasión que pretendía ordenar todas las lecturas, las miles de páginas que ha traducido, las vivencias como lectora que incluso la han llevado recorrer lugares fundamentales en la vida y la obra de sus autores más admirados, y que al hacerlo se dio cuenta de que viajes y libros en realidad formaban algo indisoluble («Los libros tienen forma de maleta»). Eso es exactamente En la ciudad líquida, un libro en el que esas experiencias diversas se funden en un solo relato que brota con la naturalidad de una mirada al amanecer y logra, al vaivén de una tranquila marea, fundirnos en un movimiento íntimo y público a la vez.

La lectura de este libro se convierte así en un viaje, casi en sentido literal: cada pasaje está alumbrado por fotografías tomadas en su mayor parte por la propia autora y por el artista Ferran Mateo, «compañero de viaje», que amplían nuestro sentidos y nos hacen sentir cerca de Rebón, como si realmente hubiéramos estado a su lado en su periplo y en la forma en que después reverberó en ella. La experiencia se vuelve carnal y transformadora, justo como en esos libros que reivindica Rebón («la obra de un escritor permite al otro discernir lo que, sin ese libro, no habría podido ver de sí mismo», nos cuenta que decía Tolstói). El milagro radica en que su autora haya sabido plasmar su insaciable curiosidad de una manera tan generosa que nos vuelve cómplices de cada uno de sus descubrimientos. Un paseo durante una noche blanca por la avenida Nevsky de San Petersburgo, las ruinas en medio de un paisaje desértico del Alto Atlas marroquí o una mañana en Oporto (que es «como un verso que espera paciente la siguiente rima») parecen pertenecernos en la misma medida que a ella. Así, la sutileza con la que penetra en el alma de la literatura rusa, adonde acaban por conducirla todas los caminos, crea el espejismo de que se trata de un mérito compartido con nosotros. Rebón, desde luego, no habría conseguido ninguno de esos efectos si no se valiera de un estilo depurado y de cadencia natural, tan acertado como los propios hechos que relata. Sigue leyendo

Mentir sobre La Casa Invisible

[Publicado originalmente en eldiario.es] El doce de febrero los hombres de Ciudadanos (es el único grupo municipal de Málaga sin una sola mujer entre sus concejales) continuaban la ofensiva contra La Casa Invisible que ya habían iniciado en noviembre del año anterior. En aquella ocasión hicieron valer su posición de llave de gobierno para que el PP votara a favor de una moción que pedía el desalojo del inmueble y su salida a concurso, es decir, borrar de un plumazo los acuerdos firmados entre el Consistorio y el centro social y cultural, que estaba a la espera de que se materializara la cesión de uso del edificio: once años de gestión ciudadana de uno de los proyectos culturales más relevantes de Andalucía avalaban esa decisión, rubricada por el propio alcalde tras un largo y tortuoso proceso de negociación en el que actuaron como parte la Junta de Andalucía, la Diputación provincial y el Museo Nacional Reina Sofía, dependiente del ministerio de Cultura.

La Invisible y el procés

Puede parecer increíble, pero ese ataque de Ciudadanos era una consecuencia del procés. La ira de esos hombres la había provocado una exposición colectiva en La Invisible sobre el uso de las banderas en las guerras, en la que por cierto participaba el artista Santiago Sierra, lo que son las cosas. Una de las piezas consistía en una bandera de España anudada en forma de horca, justo en el momento en que el procés vivía uno de sus momentos álgidos y Ciudadanos se subía al caballo de la Reconquista. Sigue leyendo

El chiringuito malagueño de los eventos públicos

[Publicado originalmente en El Salto]. Dos décadas de gobierno del Partido Popular en la ciudad de Málaga han conformado una red clientelar amplia y variada. Desde el mes de diciembre sabemos, gracias al exhaustivo informe presentado por el grupo municipal Málaga Ahora, de qué manera el Ayuntamiento ha creado en la práctica un monopolio millonario para la organización de eventos municipales a través de una empresa afín, Espectáculos Mundo.

Como señala el informe, algunos pliegos de condiciones para acceder a este tipo de contratos están redactados con tal grado de detalle que coinciden con la oferta exacta de esta empresa, por lo que cabe preguntarse si participa en la redacción. Así, para la Cabalgata de Reyes 2017, adjudicada sin concurso a Espectáculos Mundo, los pliegos describían con extrema precisión el tipo de balizas de seguridad que deberían llevar las carrozas, hasta requerir unas en concreto y no cualquiera que cumpliera la normativa vigente, algo que prohíbe el Texto Refundido de la Ley de Contratos del Sector Público. El Ayuntamiento, además, podría transmitirle información privilegiada, puesto que Espectáculos Mundo firma contratos de representación para un solo día con artistas que más tarde un pliego exigirá como condición indispensable para acceder al contrato de un evento… que casualmente se celebra esa fecha concreta, así las ferias de los distritos.

algunos pliegos de condiciones para acceder a este tipo de contratos están redactados con tal grado de detalle que coinciden con la oferta exacta de esta empresa, por lo que cabe preguntarse si participa en la redacción.

Por si fuera poco, en numerosas ocasiones un evento se parte en varios menores, de manera que se puedan adjudicar directamente a las filiales de Espectáculos Mundo, algo permitido por la ley siempre que el contrato no supere los 18.000 euros. Sigue leyendo