No es solo La Invisible: es el modelo de ciudad

[Publicado originalmente en eldiario.es]. A veces hay que tomar medidas extremas, reunir el coraje suficiente y llevar a cabo acciones para las que uno no se creía preparado: por ejemplo, escuchar un programa matinal de la cadena COPE. Una de esas valientes fue mi amiga Carol. Hasta no hace tanto, ambos habíamos sido vecinos en el mismo bloque del centro, del que la gentrificación nos fue expulsando, primero a mí (como conté aquí) y recientemente a ella. Carol llamó a la COPE porque el alcalde tenía la gentileza de atender telefónicamente las quejas de las vecinas y vecinos de Málaga.

«Soy una expulsada del centro. No me han renovado mi contrato de alquiler porque quieren construir en el edificio apartamentos turísticos». Merece la pena transcribir la respuesta del alcalde: «A lo mejor en lugar de apartamentos turísticos hay un nuevo inquilino al que simplemente se le ha pedido un alquiler más alto». Carol le tuvo que explicar al regidor, supongo que sintiendo cierta vergüenza, la relación entre lo uno y lo otro: el auge ilimitado de los apartamentos turísticos ha provocado que ya apenas queden viviendas de larga duración en Málaga para alquilar, lo que tiene como consecuencia su brutal encarecimiento.

Paco de la Torre, alcalde de Málaga desde hace dos décadas, tiene un problema de primera magnitud en la ciudad, y parece que es el único que aún no se ha enterado. Málaga es la capital andaluza (y la cuarta estatal) con los precios de alquiler de vivienda más caros, como ha demostrado un organismo municipal, el OMAU. Se ronda la media de los 900 euros, y ya ha quedado en evidencia que incluso el Parque Tecnológico de Andalucía ha debido frenar las contrataciones y que sus empleadas no encuentran lugar en el que vivir, y la misma denuncia se ha emitido desde colegios, institutos y centros sanitarios: las profesionales que ganan su plaza en Málaga deben renunciar. Simplemente, no hay viviendas.

La situación ha llegado a tal punto que en la actualidad son alrededor de 700 las familias para las que se ha aprobado la ayuda municipal de alquiler de vivienda, pero siguen en la calle por lo mismo: no encuentran una casa. Cerca de 50 de esas ayudas corresponden a mujeres supervivientes de la violencia machista: se les conmina a denunciar, y luego se las deja en la calle porque las casas se entregan a grupos en despedidas de soltero, por ejemplo. Poco más de 4.000 personas residen ya en el centro, y están desesperadas, según han expuesto sus representantes en multitud de foros, incluso en el pleno municipal: edificios enteros convertidos en apartamentos para el turismo de botellón, servicios básicos eliminados de golpe en favor de terrazas, comercios de grandes firmas, restaurantes de comida rápida y otros equipamientos únicamente destinados a los visitantes. No quedan supermercados, por ejemplo, ni siquiera espacio para el tránsito de ambulancias, lo que ya ha costado alguna muerte evitable. El centro es un escaparate para los inversores, no para sus habitantes. Y el problema, aunque De la Torre no lo vea, se ha extendido, se ha «esponjado», como dicen los urbanistas. El efecto cadena es imparable.

No es solo la subida desproporcionada de las renovaciones de contratos y la conversión en apartamentos turísticos de los edificios. El ruido continuo de las calles hace realmente invivible la zona: bares hasta altas horas, camiones de limpieza durante la madrugada, procesiones cada semana, calles privatizadas durante todo el día por las cofradías para sus fiestas particulares, eventos municipales con escenarios y megafonías, riadas de beodos hasta el amanecer con su pack de todo incluido. La Asociación de Vecinos del Centro ya ha acreditado problemas de salud (relacionados con el estrés y la falta de sueño) de los últimos habitantes, que son aquellos con pisos en propiedad. Yo no lo soporté más. Carol tampoco.

Si no somos felices en la ciudad, ¿dónde?

El último peldaño ha sido el anuncio del alcalde para desalojar por la fuerza La Invisible a lo largo de este verano. Es una medida ilegal, toda vez que La Invisible se encuentra en una situación de cesión en precario, y no de usurpación, como pretende el regidor, gracias a que él mismo firmó en 2011 un acuerdo aún prorrogado. Aunque él no dé validez a su palabra ni a su firma, el ordenamiento jurídico sí lo hace. Frente a la falta de argumentos legales para ese desalojo, según expuse aquí, el alcalde ha recurrido a una nueva mentira: el inmueble tiene problemas de seguridad. Los propios técnicos municipales le han desmentido, pero hace oídos sordos. Desde marzo de este mismo año tiene en su cajón el resultado de la última Inspección Técnica de Edificios, que literalmente dice: «No son necesarias medidas urgentes, ya que no existen problemas graves de estabilidad estructural ni se observan riesgos de desprendimientos».

De la Torre ya ha demolido 120 edificios de carácter patrimonial en los últimos 10 años (así que lo de centro «histórico» va perdiendo su razón de ser) y pretende hacer lo mismo con La Invisible para venderla al mejor postor, uno de esos inversores privados que no destaque precisamente por su reparto de la riqueza. No es por tanto solo La invisible y su modelo de cultura, sociabilidad y gestión ciudadana lo que nos jugamos, sino qué tipo de ciudad queremos. Por eso, el próximo 19, cuando de nuevo salgamos a la calle a defender La Invisible, en realidad estaremos defiendo la reproducción de la vida, los lugares de esparcimiento y encuentro, de cooperación, creatividad, los espacios para los cuidados y la experimentación feminista. Estamos defendiendo una ciudad para sus habitantes, una ciudad en la que tengamos la oportunidad de ser felices. Mi amiga Carol intentó que el alcalde lo entendiera. Al final lo comprenderá, pero le habrá costado el cargo. Le da igual: él tiene su casa. En propiedad, y fuera del centro.

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Mentir sobre La Casa Invisible

[Publicado originalmente en eldiario.es] El doce de febrero los hombres de Ciudadanos (es el único grupo municipal de Málaga sin una sola mujer entre sus concejales) continuaban la ofensiva contra La Casa Invisible que ya habían iniciado en noviembre del año anterior. En aquella ocasión hicieron valer su posición de llave de gobierno para que el PP votara a favor de una moción que pedía el desalojo del inmueble y su salida a concurso, es decir, borrar de un plumazo los acuerdos firmados entre el Consistorio y el centro social y cultural, que estaba a la espera de que se materializara la cesión de uso del edificio: once años de gestión ciudadana de uno de los proyectos culturales más relevantes de Andalucía avalaban esa decisión, rubricada por el propio alcalde tras un largo y tortuoso proceso de negociación en el que actuaron como parte la Junta de Andalucía, la Diputación provincial y el Museo Nacional Reina Sofía, dependiente del ministerio de Cultura.

La Invisible y el procés

Puede parecer increíble, pero ese ataque de Ciudadanos era una consecuencia del procés. La ira de esos hombres la había provocado una exposición colectiva en La Invisible sobre el uso de las banderas en las guerras, en la que por cierto participaba el artista Santiago Sierra, lo que son las cosas. Una de las piezas consistía en una bandera de España anudada en forma de horca, justo en el momento en que el procés vivía uno de sus momentos álgidos y Ciudadanos se subía al caballo de la Reconquista. Sigue leyendo

Colaboremos con La Casa Invisible de Málaga

empezamosjuntas_opt[Publicado originalmente en eldiario.es] En la Navidad de 2014, saltándose cualquier procedimiento legal, el Ayuntamiento de Málaga desalojó La Casa Invisible, el conocido centro social y cultural ocupado desde 2007 y sin duda uno de los grades agitadores de la ciudad. El gobierno local no contaba con que, pese a tratarse de la víspera de Nochebuena, una multitud se echaría a la calle al cabo de unas horas hasta que consiguió la reapertura. No podía ser de otro modo: el supuesto informe en que se había escudado el Ayuntamiento para el desalojo solo decía que La Invisible no debía estar abierta a actividades públicas hasta que se adaptara a la normativa antiincendios. Es decir, otro tipo de uso que no fuera el de actividades abiertas al público estaba permitido.

Además, unas semanas después una enorme manifestación exigía la cesión de uso del inmueble. En otras palabras, exigía que de una vez el gobierno del Partido Popular cumpliera con los compromisos que desde hace años tiene firmados y para los que, con una imaginación digna de elogio, siempre encuentra el modo de esquivarlos. Coincidiendo con esa manifestación se puso en marcha una campaña de crowdfounding (microdonaciones particulares) para recaudar la cantidad de dinero necesaria y adaptar el patio a la normativa actual, de manera que pudiera abrir a actividades públicas. El enorme entusiasmo de la ciudadanía logró ese objetivo en tiempo récord. Sigue leyendo

DEFENDER LA CASA INVISIBLE

mani_opt_mini[Opinión aparecida originalmente en Eldiario.es; Foto: Jocape]

El próximo mes de marzo La Casa Invisible de Málaga cumplirá ocho años. Es una experiencia única en Málaga, y desde luego referente estatal cuando se habla de gestión ciudadana y cultura experimental. El edificio en el que asienta, una hermosa construcción del siglo XIX de más de 2.000 metros cuadrados, se encontraba en estado de abandono cuando en el año 2007 fue ocupado por un heterogéneo grupo de creadores locales y miembros de diferentes movimientos sociales. Desde sus primeros compases, La Casa Invisible logró establecer una mesa negociadora con el Ayuntamiento de Málaga, titular del inmueble, y entonces como ahora gobernado por el PP.

Con una velocidad pasmosa, La Casa Invisible se convirtió en un verdadero pulmón de creatividad y producción en pleno centro de Málaga. Así lo demostraba una abrumadora programación cultural, con seminarios formativos, muestras teatrales, decenas de talleres, interpretaciones de algunos de los mejores músicos de jazz, festivales de cultura libre, etc. La experiencia se había convertido en una realidad asentada en dos ejes fundamentales y vertebrada por una idea. Si un eje era claramente cultural, el otro lo era social, algo que nunca debería estar disociado. Sigue leyendo

LA CASA INVISIBLE SE QUEDA

15paris[Publicado originalmente en Diagonal]

Comienzo a escribir este artículo el 28 de diciembre, Día de los Inocentes, recién llegado a Málaga tras una estancia navideña en el pueblo de mi familia, y aún me parece todo una broma. El Ayuntamiento de Málaga, valedor inquebrantable de las cofradías y la Semana Santa, ha elegido una fecha tan cristiana como la Navidad para incurrir en algunos pecados capitales: la avaricia, la envidia y, sobre todo, la soberbia. En otras palabras, en su particular descenso a los infiernos, previsto para el próximo mes de mayo, el PP malagueño ha hecho política asentada en el refranero español, de nuevo con reminiscencias católicas: «Para lo que me queda en el convento, me cago dentro». Así que la víspera de Nochebuena tuvo la ocurrencia de enviar un contingente policial a la Casa Invisible, sin aviso previo a ninguno de sus representantes, y proceder a su cierre.

Un informe de Urbanismo había dictaminado que algunas instalaciones de la Invisible no se adecuaban a la normativa prevista para actividades de libre concurrencia. Aprovechando que el Pisuerga ahora pasa por Málaga, el Ayuntamiento decidió que, ya puestos, en lugar de obligar al cese temporal de actividades de libre concurrencia, mejor cerraba y desalojaba en ese momento toda la Casa, que en Navidad seguro que a la gente le daba pereza defender lo suyo. Ya digo, la soberbia.

La penitencia le ha venido en forma de una movilización social y repercusión mediática que le va a agriar las uvas. Para empezar, al día siguiente, después de que una rueda de prensa se convirtiera en una espontánea concentración, el cordón policial accedió a disolverse y la Invisible volvió a abrir sus puertas bajo el compromiso de no realizar actividades de libre concurrencia hasta solventar los asuntos técnicos pertinentes. Vale, de momento no hay muestras teatrales, jams, conferencias públicas, exposiciones, mercadillo navideño, etc. Sigue leyendo