‘La vida de las estrellas’, de Noelia Pena (Ed. La oveja roja)

[Publicado originalmente en Librújula]. Con El agua que falta Noelia Pena (Santiago de Compostela, 1981) se convirtió en una de las últimas apuestas de Constantino Bértolo cuando aún cabalgaba el sello Caballo de Troya. «Tomar la palabra es tomar la medida del mundo», se decía en aquella ¿novela? Y esa parece ser la consigna, tan necesaria, que de nuevo resuelve con solvencia indudable La vida de las estrellas, la nueva novela, esta sí, de Noelia Pena, ahora de la mano de La oveja roja, editorial más conocida por sus ensayos, que no obstante hace algunos años abrió una más que interesante, e incisiva, línea de narrativa.

La vida de las estrellas es la historia de un extravío que comienza por las calles de una ciudad innominada y acaba en los laberintos de la locura y el patriarcado (perdón por la redundancia). Contar algo así exige una prosa acorde, que nos meta en el cuerpo y la mente (de nuevo pido perdón por la redundancia) de Isabel, la protagonista que un día amanece en un lugar extraño, que amanece enajenada, que amanece desorientada, que amanece a merced de la farmacología y de voluntades ajenas (sí, lo sé, otra redundancia), como si de golpe la ciudad capitalista, la familia patriarcal y el amor convencional le hubieran recordado que cualquier intento de fuga acaba ahí. ¿Hace falta que diga dónde? La vida de las estrellas arranca en el hospital psiquiátrico donde Isabel está ingresada o, por seguir con las redundancias, en el centro médico donde supuestamente deberá emprender su reeducación: «Las cosas tienen un orden, Isabel […]. No puedes cambiar los muebles cuando te da la gana», dice una enfermera en un diálogo que valdría como metáfora para toda la novela. Sigue leyendo

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