La violé porque era mía

Pelicula-KIKI-el-amor-se-hace-2016_opt[Columna aparecida originalmente en el diario.es]. Hace unos días vi en el cine Kiki, el amor se hace, la última película de Paco León que él mismo dirige, interpreta y cuyo guion ha coescrito a partir de la australiana The little death. La película comienza con dos escenas insuperables, en las que reí casi hasta las lágrimas, y que demuestran que León no solo mantiene intacta su capacidad para los diálogos desternillantes, sino que incluso la ha afilado. Ya en esas dos primeras escenas deja clara la pretensión de la película: una mirada libre de prejuicios y humorada sobre algunos tabúes recalcitrantes en torno al sexo, la sexualidad y las relaciones afectivas. No obstante, mucho de lo que sucede a partir de esas dos primeras escenas desbarata el más que loable propósito. Inevitablemente, haré algo de spoiler para explicarme.

La película, a medida que avanza, logra que asumamos como naturales muchos aspectos del sexo que habitualmente se nos presentan desde una óptica dramática, enfermiza o incluso asocial. Todo un logro. Sin embargo, en paralelo, se desprende un paradójico tufo conservador, que se acrecienta escena a escena: todo vale para expresar la sexualidad, siempre y cuando se mantenga el orden patriarcal. El «mérito» radica en que Paco León no abandona nunca su mirada amable y comprensiva, en absoluto crítica, sino más bien cómplice.

De ese modo, una de las protagonistas aspira a que su novio le pida matrimonio, con entrega de anillo incluida, durante una cena romántica, por ejemplo. Las mujeres casadas son siempre quienes recogen la mesa mientras los maridos ven cómo lo hacen. Una relación poliamorosa acaba pareciéndose más a otra poligámica, y la película acaba con el hombre de esta relación a tres toqueteando en público el culo de sus dos compañeras, en la peor tradición del «landismo». Son demasiados los ejemplos de este tipo. Seguir leyendo “La violé porque era mía”