Alcaldessa

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[Columna publicada originalmente en eldiario.es] A finales de mes se estrenará en salas comerciales Alcadessa, el documental sobre Ada Colau que le valió a su director, Pau Faus, la biznaga de plata en la sección documentales del pasado Festival de Cine Español de Málaga.

Faus y su equipo han rodado un apasionante documental que mantiene la emoción a flor de piel, que logra que vivamos un viaje fascinante, como si no conociéramos su final: la victoria electoral de Barcelona en Común en las elecciones municipales de 2015. Y es que Alcadessa ofrece un retrato insólito en el panorama de los documentales políticos: Ada Colau muestra su lado más vulnerable, se derrumba ante la cámara, llora, cuestiona su propia valía, se decepciona, lamenta el tiempo que no tiene para pasar con su hijo y duda.

Duda mucho, duda cuando descubre de pronto que tiene «poder» y que el poder se ejerce, duda cuando se lleva «una hostia monumental» durante las primeras negociaciones «realpolitik» con los partidos que finalmente se integrarían en Barcelona en Común. Todo eso lo hace sola frente a una cámara, en lo que sin duda supone uno de los grandes aciertos de este documental: el vídeo-diario en el que Colau enseña su lado más humano y menos mediático: «Extraño a la PAH», confiesa antes de romper a llorar. Colau, cuando habla de «feminizar la política» se refiere también a eso: a no fingir que esta es una labor solo para «súper hombres» que «saben de todo».

Y Alcadessa, aun centrada en el sobrecogedor viaje de una persona corriente a las entrañas de la bestia, es también un hermoso retrato colectivo. Uno mismo ha tratado de describir la composición de los colectivos que se embarcaron en la aventura municipalista, quiénes son-somos- esas personas y cómo se organizan y trabajan de cara al asalto institucional. Si este documenta hubiera existido habría resultado inútil. Faus y su equipo ponen cuerpo y emociones allí donde las palabras resultan insuficientes. Sigue leyendo

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SOMOS ENJAMBRE

Jocape
Jocape

[Columna publicada originalmente en el diario.es]

La revolución democrática ha acabado con el Régimen del 78. Sus partidos aún perviven, claro, y seguirán haciéndolo durante largo tiempo, al menos el PP y el PSOE, pero el 24 de mayo de 2015 ha sido lA fecha que certifica el fin de su hegemonía.

A estas elecciones municipales, como escribí hace unas semanas , se presentaba “gente como tú y como yo”: personas que nunca antes se habían dedicado a la política institucional, personas que nunca habían aspirado a ocupar cargos públicos, que esperaban que algún partido por fin dignificara la democracia, pero que, hartas de tanta frustración, organizaron plataformas ciudadanas para concurrir a estos comicios. Esas personas, ahora, están en los ayuntamientos de sus municipios. Sus intenciones son tan claras que, para evitar siquiera asemejarse a esa clase política cada vez más distanciada de la ciudadanía, se han “vacunado”, como dice Teresa Rodríguez, mediante estrictos códigos éticos y formas de hacer horizontales y participativas. Es la manera de hacer propia de los movimientos sociales, que en esta coyuntura han dado el paso hacia el asalto institucional.

Ada Colau va a ser alcaldesa de Barcelona. Por mucho que uno se repita esa frase no deja de resultarle increíble. La misma Colau que la liaba en las acciones de V de Vivienda, la misma que actuó hace no tanto en el patio de La Casa Invisible con el espectáculo Conservas, la que se esposaba en los bancos como activista de la PAH. No es un meme: El “Ada Colau sí me representa” es pura realidad.

Aquí en Málaga, la noche del 24 de mayo también confirmó la entrada de gente como tú y como yo en el Ayuntamiento. Cuatro concejales, tres de ellas mujeres, han entrado por Málaga Ahora: activistas de la PAH, de Marea Verde, del movimiento humanista. Algunos de sus perfiles son realmente inauditos para la vieja política: Isa Jiménez, parada de 56 años, o Rosa Galindo, que se define como “cuidadora”, además de Juanjo Espinosa e Ysabel Torralbo, la cabeza de lista. Sí, gente como tú y como yo, gente experta en la gestión colectiva que de pronto pasan de los centros sociales a situarse como tercera fuerza política de su ciudad, únicamente superados por el PP -que pierde su mayoría absoluta- y el PSOE. Ha bastado un solo día, el del pasado domingo, para que de golpe uno cuente con una buena cantidad de amigos concejales repartidos por todo el país.

Que el Régimen del 78 empiece a morir por lo municipal es una consecuencia lógica del protagonismo ciudadano: “la política comienza por lo más cercano”, hemos repetido durante el último año, y ahora confirmamos que no era una hipótesis desacertada. Además, se abren así alentadoras expectativas para las elecciones generales de noviembre.

En principio, el partido que mejor ha recogido el espíritu post 15M para esas elecciones es sin duda Podemos. La izquierda tradicional debería tomar buena nota de lo que han supuesto las candidaturas municipales de confluencia si no pretende ahondar más su propia tumba. Allí donde Izquierda Unida ha presentado papeletas con sus siglas, como en Málaga, han empeorado sus magros resultados anteriores. En Madrid capital han quedado incluso por debajo de la ya extinta UPyD, e incluso en la ciudad de Jaén la organización ha expulsado a quienes figuraban como candidatos en listas de confluencia, lo que de paso ha provocado la espantada en masa de casi todos sus militantes. Mientras unos han elegido aumentar su potencia mediante el modelo cooperativo de las abejas, otros se han conformado con el de los mosquitos: zumbar y picar.

Escribo esto a trompicones, lastrado por la resaca de la celebración de los resultados electorales. Aun así, conservo la suficiente lucidez para reconocer algo que ya sabíamos. Somos enjambre.

LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA TIENE NOMBRE DE MUJER

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Elvira Megías

[Columna publicada originalmente en eldiario.es]

“Somos valientes porque no nos han dejado otra opción”, dijo Ada Colau el pasado 6 de mayo en Madrid ante una multitud que abarrotaba la explanada del Museo Reina Sofía. A su lado, Manuela Carmena, de Ahora Madrid, asentía. Era un acto de hermanamiento público entre muchas candidaturas ciudadanas para las próximas elecciones municipales, que sobre el escenario escenificaron seis de ellas. Ysabel Torralbo, de Málaga Ahora, representaba una de esas iniciativas. Durante la mañana previa, en rueda de prensa, estas tres mujeres acapararon los flashes de los fotógrafos. No es de extrañar.

Si algo hemos aprendido de la nueva política es que tiene que ver poco con la edad, como atestiguan los 71 años de Manuela Carmena. Sin embargo, que tres de las candidaturas ciudadanas de las mayores capitales del conjunto del país estén encabezadas por mujeres sí parece lanzar un mensaje: en la nueva política -cuando los hombres no eligen a dedo, pero sí la gente en primarias abiertas- las mujeres asumen papeles mucho más relevantes de lo que estábamos acostumbrados: una razón más para entender por qué esta “revolución democrática”, en palabras de Ada Colau, hace temer tanto a los de arriba. Sigue leyendo