Freud en su tiempo y en el nuestro (Elisabeth Roudinesco. Ed. Debate)

freud-en-su-tiempo-y-en-el-nuestro_opt«Freud era un patriarca que obró con un talento incomparable para deconstruir el patriarcado. Escribió para poner fin a la forma de autoridad que él mismo encarnaba y aprovechaba». Es una cita de Mark Edmundson que  recoge hacia el final de su recienteFreud en su tiempo y en el nuestro, y que resume acertadamente una de las mayores contradicciones que determinan la figura del creador del psicoanálisis.

La homosexualidad es perfectamente natural, la histeria es una enfermedad directamente ligada a la represión patriarcal, el despertar sexual comienza en la infancia, la personalidad no se desarrolla hasta que no matamos al padre, al líder, al maestro, a la autoridad, familiar, religiosa o política. En definitiva, el psiconálisis le desveló que todo aquello en lo que se cimentaba su propia felicidad y posición solo era posible mediante la más flagrante injusticia social. Y su genio le hizo defenderlo así hasta el final de sus días, en un tiempo y un lugar, y dada su propia notoriedad, en el que semejante actitud solo se puede calificar de revolucionaria. Sí, así lo defendió siempre, pero nunca lo aceptó.

Freud, como revela Roudinesco, fue lo suficientemente lúcido para aceptar que se contradecía a sí mismo, pero que sus propias resistencias le llevaban a aferrarse a todo aquello de lo que conseguía librar a sus pacientes. Sabía sin querer saber, incluso cuando mirar hacia otro lado exigía dotes heroicas. Nunca negó que su hija preferida, Anna, fuera homosexual, entre otros motivos porque él mismo la había analizado en dos períodos diferentes, pero tampoco lo admitió, si bien revisó de inmediato su teoría según la cual el lesbianismo provenía de un odio al padre nunca superado. Seguir leyendo «Freud en su tiempo y en el nuestro (Elisabeth Roudinesco. Ed. Debate)»