Interiores

colmena_optEntrar en la política institucional, como ha hecho Málaga Ahora con sus cuatro concejalas, es darse de lleno con una labor que, muchas veces, tiene que ver más con la búsqueda de titulares que con mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía.

Hace poco, un portavoz de la oposición declaraba que le gustaría gestionar Málaga como un hotel. Es una idea arraigada: hacer de nuestra ciudad un lugar vistosos, de fachada reluciente, con todos los servicios necesarios y muy bien ubicado… a no ser que salgas del centro histórico, claro. Los hoteles son lugares de paso para los visitantes, y es revelador ese ejemplo.

Frente a esa política de fachadas, tan propia de los tiempos acelerados en la institución, Málaga Ahora ha optado por una política de interiores. Eso significa entender nuestra ciudad no como un hotel, sino como un hogar que, en efecto, puede tener una relumbrante fachada y mostrarse hospitalaria con las visitas. Pero es sobre todo una casa acogedora, construida para que en cada estancia, unas mejores y otras no tanto, cualquiera de sus inquilinos cuente con las comodidades indispensables, así se llame su habitación Limonar o Pelusa.

Málaga Ahora ha logrado que este Ayuntamiento apruebe medidas de calado, antes impensables en nuestra ciudad: mejorar el protocolo para las víctimas de violencia machista, aumentar las funciones de una nueva Oficina por el derecho a la vivienda o desarrollar un programa piloto de eficiencia energética. Son medidas que cambian la vida de muchas personas y pueden merecer titulares, pero Málaga Ahora sigue en los barrios, en el día a día, abriendo sedes y centros vecinales gestionados por sus propios integrantes.

En el mayor de estos hasta ahora, La Colmena, en el número 5 de la Avenida Velázquez, el barrio ha encontrado un lugar de reunión e intercambio, un lugar para actividades y debates, donde ponerse de acuerdo en aquellas cuestiones más acuciantes. Algunas nunca merecerán un titular, pero todo el mundo lo sabe: sin la política de interiores nuestra vida sería peor.

[Columna publicada el 20 noviembre en la sección «Ahora es el momento», que cada viernes mantiene Málaga Ahora el el diario gratuito Viva Málaga] 

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Hombres que creen en Elfos

machismomataEn poco más de una década han sido asesinadas en nuestro país cerca de 800 mujeres por sus parejas o exparejas, el mismo número aproximado de víctimas mortales que dejó ETA en toda su historia. No caben medias tintas frente al terrorismo machista: o se reconoce como una cuestión de Estado o se cae en la complicidad.

Ningún representante institucional debería ocupar cargo alguno cuando en un Ayuntamiento, como en Valencia, no vota a favor de una resolución condenatoria con excusas tan peregrinas como el desacuerdo con los términos «patriarcal» o «terrorismo machista». Nuestros políticos deberían ser los primeros en dar ejemplo, y actitudes tibias como esa de Ciudadanos en Valencia o la de los famosos tuits de Toni Cantó hacen flaco favor.

Un estudio del Ayuntamiento de Málaga, publicado esta misma semana aunque sin la correspondiente ficha ténica, revela que esa actitud equívoca de los representantes públicos contribuye a la permisividad con el terrorismo machista: el 65,5% de los hombres malagueños cree que hay el mismo número de hombres maltratados por mujeres que de mujeres por hombres, por ejemplo.

El de las denuncias falsas es también un mito de reciente e intencionada construcción. Aunque esas denuncias apenas existen (el 0,01% del total), el 69% cree que son frecuentes. Es un dato parecido al de los hombres que consideran que la mayoría de los agresores son extranjeros. Por si fuera poco, casi la mitad de los jóvenes malagueños no intervendría si un amigo suyo agrede a su pareja.

En nuestro país, sencillamente, carecemos de una mínima educación feminista y por lo tanto la permisividad con el machismo es brutal. Así, la ignorancia de algunos cargos públicos se erige como otra forma de violencia machista. Es tan extrema que se llega a confundir el feminismo con una suerte de «hembrismo». Como decía en un tuit hace poco el cantante Nacho Vegas: «Las hembristas, esos seres que viven entre nosotros, como los elfos». Lamentablemente, en Málaga el 65,5% de los varones no habría entendido la ironía. Comencemos a educar.

[Columna publicada el 13 noviembre en la sección «Ahora es el momento», que cada viernes mantiene Málaga Ahora el el diario gratuito Viva Málaga] 

POR QUÉ NO ESTOY EN PODEMOS (NI EN IU)

Foto: Málaga Ahora
Foto: Málaga Ahora

[Columna aparecida originalmente en eldiario.es]

Mi militancia en un partido político se reduce a tres o cuatro meses cuando yo contaba veintiún años. Era 1996, y Aznar había ganado las elecciones, así que mi pareja de entonces y yo pensamos que “había que hacer algo”. Y nos afiliamos a IU. Asistí a unas cuantas asambleas de mi distrito y otra general. En todas ellas se dedicó buena parte del tiempo a decidir a quién había que expulsar de la organización. Algo muy parecido, por cierto, me sucedió en mi igualmente breve paso por CNT.

Llevo veinte años participando activamente en política, pero, a excepción de esos escasos meses, nunca he formado parte de ningún partido. El sitio en el que siempre he estado cómodo ha sido el de los movimientos sociales, y del que más aprendí fue sin duda del zapatista, además de mi experiencia, que se prolonga desde 2007, en La Casa Invisible de Málaga. En los últimos años, tras el 15M, mi hogar ha sido el Movimiento por la Democracia, una federación en la que hace un tiempo comenzamos a darle vueltas a la idea de crear un movimiento municipalista. Guanyem fue el impulso definitivo que nos hizo caminar por esa senda. Sigue leyendo

SOMOS ENJAMBRE

Jocape
Jocape

[Columna publicada originalmente en el diario.es]

La revolución democrática ha acabado con el Régimen del 78. Sus partidos aún perviven, claro, y seguirán haciéndolo durante largo tiempo, al menos el PP y el PSOE, pero el 24 de mayo de 2015 ha sido lA fecha que certifica el fin de su hegemonía.

A estas elecciones municipales, como escribí hace unas semanas , se presentaba “gente como tú y como yo”: personas que nunca antes se habían dedicado a la política institucional, personas que nunca habían aspirado a ocupar cargos públicos, que esperaban que algún partido por fin dignificara la democracia, pero que, hartas de tanta frustración, organizaron plataformas ciudadanas para concurrir a estos comicios. Esas personas, ahora, están en los ayuntamientos de sus municipios. Sus intenciones son tan claras que, para evitar siquiera asemejarse a esa clase política cada vez más distanciada de la ciudadanía, se han “vacunado”, como dice Teresa Rodríguez, mediante estrictos códigos éticos y formas de hacer horizontales y participativas. Es la manera de hacer propia de los movimientos sociales, que en esta coyuntura han dado el paso hacia el asalto institucional.

Ada Colau va a ser alcaldesa de Barcelona. Por mucho que uno se repita esa frase no deja de resultarle increíble. La misma Colau que la liaba en las acciones de V de Vivienda, la misma que actuó hace no tanto en el patio de La Casa Invisible con el espectáculo Conservas, la que se esposaba en los bancos como activista de la PAH. No es un meme: El “Ada Colau sí me representa” es pura realidad.

Aquí en Málaga, la noche del 24 de mayo también confirmó la entrada de gente como tú y como yo en el Ayuntamiento. Cuatro concejales, tres de ellas mujeres, han entrado por Málaga Ahora: activistas de la PAH, de Marea Verde, del movimiento humanista. Algunos de sus perfiles son realmente inauditos para la vieja política: Isa Jiménez, parada de 56 años, o Rosa Galindo, que se define como “cuidadora”, además de Juanjo Espinosa e Ysabel Torralbo, la cabeza de lista. Sí, gente como tú y como yo, gente experta en la gestión colectiva que de pronto pasan de los centros sociales a situarse como tercera fuerza política de su ciudad, únicamente superados por el PP -que pierde su mayoría absoluta- y el PSOE. Ha bastado un solo día, el del pasado domingo, para que de golpe uno cuente con una buena cantidad de amigos concejales repartidos por todo el país.

Que el Régimen del 78 empiece a morir por lo municipal es una consecuencia lógica del protagonismo ciudadano: “la política comienza por lo más cercano”, hemos repetido durante el último año, y ahora confirmamos que no era una hipótesis desacertada. Además, se abren así alentadoras expectativas para las elecciones generales de noviembre.

En principio, el partido que mejor ha recogido el espíritu post 15M para esas elecciones es sin duda Podemos. La izquierda tradicional debería tomar buena nota de lo que han supuesto las candidaturas municipales de confluencia si no pretende ahondar más su propia tumba. Allí donde Izquierda Unida ha presentado papeletas con sus siglas, como en Málaga, han empeorado sus magros resultados anteriores. En Madrid capital han quedado incluso por debajo de la ya extinta UPyD, e incluso en la ciudad de Jaén la organización ha expulsado a quienes figuraban como candidatos en listas de confluencia, lo que de paso ha provocado la espantada en masa de casi todos sus militantes. Mientras unos han elegido aumentar su potencia mediante el modelo cooperativo de las abejas, otros se han conformado con el de los mosquitos: zumbar y picar.

Escribo esto a trompicones, lastrado por la resaca de la celebración de los resultados electorales. Aun así, conservo la suficiente lucidez para reconocer algo que ya sabíamos. Somos enjambre.