LA JOVENCITA HABLA (pero mejor que no lo hiciera)

 

PORTADA_LA_JOVENCITA_3Texto a partir de la lectura de Primeros materiales para una teoría sobre la jovencita, de Tiqqun (Editorial Acuarela)

Dramatis personae: Tiqqun (que es solo una Voz), Jovencita, Amig@, Terapeuta, Mamá/Papá, Amante casual, Pareja, Grupo de amig@s, Jovencita 2.

TIQQUN (que es solo una VOZ): “La Jovencita lleva una máscara y, cuando lo confiesa, es invariablemente para sugerir que tiene ‘un verdadero rostro’ que no muestra o que no podría mostrar. Pero ese ‘verdadero rostro’ es también una máscara espantosa; el verdadero rostro de la dominación. Y de hecho , cuando la Jovencita ‘deja caer la máscara’, es el Imperio el que os habla en directo”.

La anorexia expresa en las mujeres la misma aporía que se manifiesta en los hombres bajo la forma de la búsqueda del poder: la voluntad de dominio. Solo que, debido a una codificación cultural patriarcal más severa para las mujeres, la anorexia traslada a su cuerpo la voluntad de dominio que no puede imponer al resto del mundo”.

En la anorexia hay bastante más que una patología de moda: el deseo de liberarse de un cuerpo enteramente colonizado por la simbología mercantil, el deseo de reducir a polvo una objetividad física de la que la Jovencita ha sido completamente desposeída”.

JOVENCITA: El futuro es un delirio que surge de otro delirio, que es el pasado, pues ninguno de los dos existe realmente y, sin embargo, es el pasado ―los recuerdos― lo que nos frena, lo que nos impide vivir el presente y por tanto proyectarnos hacia un futuro.

Un sábado del pasado me dijiste…

AMIG@: … que incluso en tu alegría adivinaba la impostura.

JOVENCITA: Sí, eso dijiste. Yo eso sábado no había parado de reír. Dijiste más…

AMIG@: Dije «No me asusta la que hay debajo, ya la intuyo, y no la temo. A veces te oigo un comentario despreocupado, te veo hacer algo en apariencia rutinario, y estoy pensando que en realidad preferirías no estar aquí, hablar de otro asunto, abandonar tu papel; a veces sé que incluso tú intuyes que me doy cuenta, que sé que estás fingiendo porque sufres de ti misma, y que a ese dolor le añades el de adivinar que yo lo descubro y a mi vez finjo no saber».

JOVENCITA: ¿Qué más dijiste?

AMIG@: Dije también que sabía que en esos momentos te despreciabas por estar engañándote, por la agotadora labor de mostrar durante veinticuatro horas al días a alguien construido con mentiras, con actuaciones y encubrimientos, y que sabía que tu temor era el de salpicarme con tu mierda si me revelabas esa que crees ser.

JOVENCITA: Lo recuerdo todo. Dijiste que no te importaba que, de momento, para defenderme a veces no comiera y si lo hacía a continuación vomitara, porque sabías que cuando el tiempo pasara, cuando ya no tuviera fuerzas para seguir inventándome a esa persona, podrías confesarme entonces que desde tiempo atrás apenas te fijabas en ella, que te daba igual, que ya estabas viendo la que había tras las risas con los demás, tras el saber estar con los otros, tras el desenfado, y no te asustaba. No ibas a salpicarte de mierda porque todo ello era parte de mí, y entendías mi miedo, mi pavor, mi sensación abismal si por una vez salía la persona que arrojaba en cada vómito. Dijiste que a veces me veías asomarme a ese abismo, en una sonrisa quebrada antes de tiempo, en una mirada apartada con demasiado retraso, en una palabra banal, en un tremolar de mis dedos sin causa cierta, y que por dentro me impelías, pero enseguida sentías cómo yo retrocedía. Y te callabas, porque ambos teníamos el tiempo por delante.

En eso, sobre todo en eso, te equivocaste. No fui capaz, no podía serlo por entonces, de superar el delirio del pasado, el anclaje de los recuerdos y el miedo a repetir, a convertirte en lo mismo que convertí, que convierto, a quienes quiero: meros espectadores de una función extenuante, interminable. Lo único verdadero era el tiempo real, pero ese es el lugar donde más cuesta la resistencia. Aún no podía rebasar la brecha de mi pasado para ofrecerte algo distinto a la mentira. Y tú sabías la verdad. Perdiste la inocencia del espectador, pero yo aún no había echado el telón. Vivimos una contradicción insuperable y aún te lo agradezco.

AMIG@: No es cierto. No nos equivocábamos, sí puedes ofrecer algo distinto a la mentira, sí puedes resistir, si puedes revivir.

JOVENCITA: ¿Eres tú quien habla?

TERAPEUTA: Sí, soy yo, ¿quién si no?

JOVENCITA: Pero contigo no quiero hablar… Tú no me quieres.

TERAPEUTA: Yo no estoy aquí para quererte.

JOVENCITA: Quiero que me quieras. ¡Quiero que alguien me quiera!

TIQQUN (que es solo una VOZ): “La jovencita no es nunca sencillamente desgraciada, es también desgraciada por ser desgraciada”.

TERAPEUTA: No es cierto, Jovencita.

JOVENCITA (sollozando): Sí, sí lo es, pero nadie me puede querer. Solo pueden querer a Jovencita… ¡Y yo no soy Jovencita!

TERAPEUTA: ¿No?

JOVENCITA: ¡Sí, sí lo soy! Yo soy Jovencita. Esa soy yo. Ya es tarde.

TERAPEUTA: ¿Tarde para qué?

JOVENCITA: Para no ser Jovencita. Lo soy, esto es lo que soy, no puedo dejar de serlo, no puedo vivir de otra manera. Nadie me puede querer, porque soy lo que no soy. ¿A quién quieren, entonces?

TERAPEUTA: Dímelo tú.

JOVENCITA: Quieren a quien yo más detesto. A la que me obliga a reír, a la que me condena al perpetuo carnaval.

TIQQUN (que es solo una VOZ): “Diga lo que diga, no es el derecho a la felicidad lo que se le niega a la Jovencita, sino el derecho a la desgracia”.

TERAPEUTA: Creía que a quien más detestabas era a la que Jovencita ocultaba.

JOVENCITA: ¡No! ¡No te enteras! ¿Para qué te pago? A esa no la detesto: la desprecio…

TERAPEUTA: y la temes.

JOVENCITA: Es lo mismo. La desprecio porque no vale nada, y por eso no puede ser amada; y por eso la temo, porque si la dejo salir, ¿qué quedaría de Jovencita? Nada, y esa nada se llevaría el amor de quienes me quieren. ¿Ves? Nadie me quiere.

TIQQUN (que es solo una VOZ, ahora irritada):“Incluso cuando cree comprometer todo su ‘yo’ en una relación, la Jovencita se engaña, pues le falta también comprometer su Nada. De ahí su insatisfacción. De ahí sus ‘amig@s’”.

AMIG@: Insisto: Ya estoy viendo a quien hay tras las risas con los demás, tras el saber estar con los otros, tras el desenfado, y no me asusta. Insisto (hastiado): No va a salpicarme tu mierda porque es parte de ti. Insisto: entiendo tu miedo, tu pavor, tu sensación abismal si por una vez sale la persona que arrojas en cada vómito.

TERAPEUTA (sarcástico): Vaya, parece que sí se puede querer a esa que desprecias y temes.

JOVENCITA: Tal vez… Los demás, pero yo no.

TIQQUN (que es solo una VOZ): “La paternidad y la maternidad constituyen una forma como cualquier otra, y no menos vaciada de sustancia, que todas las demás, de permanecer BAJO EL IMPERIO DE LA NECESIDAD”.

MAMÁ/PAPÁ: Pero, pero, pero…, ¿es nuestra culpa?

JOVENCITA: No, pero sois culpables.

TIQQUN (que es solo una VOZ): “En el mundo de la Jovencita, el coito parece como la sanción lógica de toda experiencia”.

La Jovencita no existe más que en proporción al deseo que SE tiene de ella y no se conoce más que por lo que de ella SE dice”.

Nosotros no seducimos a una Jovencita, sino que es la Jovencita la que quiere ser seducida. Intermediaria en una especia de transacción un tanto singular, la Jovencita pone todo su empeño en la realización del buen polvo”.

JOVENCITA (en la cama con AMANTE CASUAL): ¡Síiiiiiiiiiii!

AMANTE CASUAL: ¿Es que te has corrido?

JOVENCITA: Noooooooooo.

AMANTE CASUAL: ¿Entonces?

JOVENCITA: Da igual, he tenido un orgasmos existencial, jaja. Me das igual, no me importas, eres un fogonazo, contigo soy la Jovencita, pero me da igual que la quieras, me da igual que te engañe, me da igual que contigo sea PLENAMENTE SINCERA por una vez: soy Jovencita sin fingir.

AMANTE CASUAL: Pero si Jovencita es puro fingimiento…

TIQQUN (que es solo una VOZ): “La Jovencita es aquel que ha preferido convertirse en mercancía antes que sufrir la tiranía de esta”.

JOVENCITA: …y el peso de ese fingimiento. Pero contigo no me pesa. No quiero que me quieras, no lo necesito, basta con que me consumas, y sé convertirme en el producto perfecto. ¡No puedo vivir sin ti! ¡No puedo vivir sin ti! ¡No puedo vivir sin ti! Solo contigo soy la mejor mentira, solo contigo no hay abismo, terror a precipitarme, a morir, a desvelar. No me quieras, no puedes quererme, no debes quererme. Si deseara tu amor, entonces… de nuevo la conciencia agotadora de una mentira interminable. Si no quiero que me quieras, ¿por qué habría de importarme la mentira, que únicamente veas esta que crees que soy? Te obligo a desear este producto, y en ese acto yo misma me convierto en mi consumidora. Es perfecto. Eres mi supermercado ideal, jaja, todo cuanto encuentro en los estantes es a mí misma. AMANTE CASUAL, no existes, yo misma te he creado, así que no te quejes: te he creado y te he dado todo cuanto necesitas, a mí misma. Sin mí no eres nada, aunque sin ti yo no sirvo.

AMANTE CASUAL: Me estás liando…

JOVENCITA: Llevas razón. Follemos otra vez… y después lárgate.

TIQQUN (que es solo una VOZ): “La jovencita quiere ser deseada sin amor o bien amada sin deseo. En cualquier caso, la desgracia está asegurada”.

El amor de la Jovencita no es más que un autismo para dos”.

En el amor más que en cualquier otro ámbito, la Jovencita se comporta como un contable que siempre sospecha que ama más de lo que es amada y que da más de lo que recibe”.

La Jovencita no se empareja por un arrebato hacia el otro, sino para huir de su insoportable nada”.

Los amores de la Jovencita son un trabajo y, como todo trabajo se ha vuelto precario”.

PAREJA: ¡Qué guapa estás hoy, Jovencita!

JOVENCITA: ¿Cómo, a qué viene eso? (hablando para sí). ¿Qué pretende, qué espera a cambio de su amabilidad?

PAREJA: Solo digo que estás muy guapa. Jovencita, he pensado que podíamos irnos a algún lado este fin de semana.

JOVENCITA (de nuevo para sí):Así que era eso, quiere resarcirse de todas sus faltas… ¡No lo va a tener fácil! (Dirigiéndose a PAREJA): Hace falta algo más que un cumplido y un fin de semana para que repares todos los agravios de mi lista.

PAREJA: ¿De qué hablas, Jovencita? ¿De qué agravios, de qué lista?

TIQQUN (que es solo una VOZ): “Todos los comportamientos de la Jovencita traicionan la obsesión por el cálculo”.dadanypicabjeunefille15

JOVENCITA: O sea, que ni siquiera te das cuentas, que ni siquiera lo sabes. ¡Te odio!

PAREJA: ¡Pero si no puedes vivir sin mí!

JOVENCITA: Razón de más para odiarte. Te odio, te repudio, y no puedo tenerte lejos. ¿Qué haría sin ti? ¿Es que acaso piensas que podría dejar de ser esta que os creéis que soy?

PAREJA: Si no puedes dejar de ser alguien… ¡es que eres ese alguien!

JOVENCITA: ¡Te odio! ¡No comprendes nada! Lo soy, pero porque no puedo dejar de serlo, no porque lo sea… Es tan fácil de entender.

PAREJA: ¿Y cómo podrías dejar de serlo?

TIQQUN (que es solo una VOZ): “La Jovencita no habla, al contrario: es hablada por el Espectáculo”.

JOVENCITA: ¿Y si me alejara? ¿Dónde quedarían nuestras disputas, nuestras reconciliaciones? ¿Dónde me iba a hacer daño, dónde me iba a frotar las heridas hasta que el dolor me produjera placer? ¿Y si me alejara? Dime, ¿y si me alejara? ¿Dónde me iba a sentir enferma, donde iba a saber imposible la cura, dónde iba a tener conciencia día a día, hora a hora, de mis síntomas? ¿Dónde iba a nombrarme, dónde a gritar que soy Jovencita, que si me alejo dejo de ser para no ser nadie, para por fin ser cualquiera? Dime, ¿y si me alejara? ¿Dónde iba a asirme, a conservar mi mierda, que soy yo? ¿O es que pretendes que no sea yo? Dime, ¿es que por acaso aspiro a posibilidades de otra diferente? ¿Es que he pedido yo eso? Solo quiero una posibilidad: la de la imposibilidad. Yo soy yo…, que no lo soy, pero que no me atrevo a dejar de serlo… Es tan fácil de entender.

TIQQUN (que es solo una VOZ): “Los sentimientos más mezquinos aún tienen para la Jovencita el prestigio de su sinceridad”.

JOVENCITA: Dime, ¿si me alejo, en qué te convierto? Dime, ¿cómo necesitarte no siendo Jovencita? Quiero no necesitarte, querría quererte, pero entonces sería otra, y esa otra no tendría necesidad de buscarte. Alégrate, soy Jovencita, de lo contrario no sería contigo. Eres parte de mí, si dejo de ser, desapareces. Alégrate. ¡Te lo ordeno!

TIQQUN (que es solo una VOZ): “Cuando la Jovencita suelta sus risitas, también trabaja”.

La sonrisa jamás ha servido de argumento. También las calaveras tienen su sonrisa”.

GRUPO DE AMIG@S: Jiji, jiji, jiji, jiji.

JOVENCITA: Jaja, jaja, jaja.

GRUPO DE AMIG@S: ¿Otra cerveza, Jovencita, jiji?

JOVENCITA: Claro, jaja, jaja.

GRUPO DE AMIG@S: Jovencita, ¿conoces a nuestra nueva amiga? Deja que te la presentemos. Jovencita, esta es JOVENCITA 2, jiji, jiji.

JOVENCITA: Pero, pero… ¡Quitadle las gafas! (exasperada): ¿Es que no veis que lleva gafas? ¿ES QUE NO LO VEIS? ¿ES QUE NO LO VEIS? ¿¿¿¿ES QUE NO LO VEIS???

GRUPO DE AMIG@S: Jiji, jiji.

JOVENCITA: ¡QUITADLE LAS PUTAS GAFAS!

GRUPO DE AMIG@S: Pero… ¡es tan simpática, jiji!

JOVENCITA 2: Hola, Jovencita, ¿no nos conocemos de antes?

JOVENCITA: ¡QUE TE QUITES LAS PUTAS GAFAS!

JOVENCITA 2: ¡Claro que nos conocemos! ¿No me reconoces?

JOVENCITA (con la voz desfallecida):Las gafas, por favor…, las gafas, las gafas, por favor, las gafas…

JOVENCITA 2: Ah, sí, las gafas, claro. Si te molestan, me las puedo quitar, ¡soy miope! ¡De cerca veo perfectamente!

GRUPO DE AMIG@S: Jiji.

JOVENCITA: En ese caso, me tendré que alejar yo… Me voy ¡Me voy! (y sale corriendo).

GRUPO DE AMIG@S: ¡Adiós, Jovencita, jiji!

JOVENCITA 2: ¡Adiós, encantada de haberte conocido, me vuelvo a poner las gafas, así que corre mucho!

JOVENCITA (que está sola): Dejadme. No me miréis, no me halaguéis, no me deis vuestro reconocimiento, no hay nada que reparar. Soy pequeña, soy apenas nada, soy insignificante. No, no me miréis (coge un violín y comienza a tocar).

MAMÁ/PAPÁ: ¡Qué bien tocas, Jovencita! Estamos orgullosos de ti.

JOVENCITA (que deja de tocar inmediatamente): ¿Pero qué hacéis? ¿Quién os ha llamado? ¿Dé dónde salís? Nos os atreváis a decirme lo que hago bien. ¡No toco bien, toco mal, quiero tocar mal!

MAMÁ/PAPÁ: Pues tocas bien.

JOVENCITA (apartando el violín): Os lo he dicho: ¡Nunca más volveré a tocar! ¿Es que no me escucháis? Soy pequeña e insignificante. Miradme si no me creéis (y se ovilla sobre sí misma). Ahora sí, nadie me puede ver, no soy nada, carezco de virtudes, nadie me puede alabar. Yo os admiro, sí, os admiro a todos. Estáis llenos de virtudes, de conocimiento, de saberes, de amigos… En cambio yo, ¡ni siquiera sé tocar el violín!

MAMÁ/PAPA: Pero Jovencita, ¿cómo quieres que te quieran con ese marketing de mierda? Se acabó la tontería, ¡toca el violín!

JOVENCITA: No, no, no. Quiero que me queráis, pero no me podéis querer. Sois todos mejores que yo… ¡Tocar el violín no sirve de nada!

MAMÁ/PAPÁ: Entonces no vuelvas a culparnos nunca.

JOVENCITA: Ya os lo he dicho: no sois culpables, pero toda la culpa es vuestra. Ni siquiera me permitís renunciar al violín.

MAMÁ/PAPÁ: Renuncia, si ese es tu deseo.

JOVENCITA: ¡Cabrones! ¿Es que no me podéis apoyar, ni siquiera en algo que hago bien como tocar el violín?

MAMÁ/PAPÁ: Jovencita, ¿qué es lo quieres?

TIQQUN (que es solo una VOZ): “La Jovencita sabe demasiado bien lo que quiere en detalle como para querer cualquier cosa en general”.

TERAPEUTA: Eso, Jovencita, ¿qué es lo que quieres?

JOVENCITA: Quiero, quiero, quiero… (llorando desconsolada): quiero un crepe… ¡¡¡un crepe de chocolate!!!!

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