LAS LÍNEAS BLANDAS: SINOPSIS
Hace algunos años escribí una novela, de la cual transcribo la sinopsis que una amiga redactó sobre ella, y que puede ser descargada aquí y desde la columna de este blog. Añado también al final de la sinopsis, en el enlace «Leer más», las primeras páginas. La novela está en creative commons, así que podéis reproducirla por cualquier medio y sin ningún problema.
Hay segundas oportunidades, aprendizajes tardíos y ritos de iniciación en plena madurez. O no, y entonces la vida se convierte en una sucesión de encrucijadas donde cada ruta es una marcha sin vuelta atrás. Un hombre de treinta años, sin más equipaje que una mochila y completamente solo, se encuentra en un cruce de caminos en la ciudad guatemalteca de Huehuetenango. Ahí, tal vez, arranca su historia, pero Las líneas blandas se mueve en diversos planos temporales que su autor estructura en dos tramos de capítulos alternos (“Biznagas” y “Anestesia”: cada tramo de tres capítulos, además de un epílogo final donde se cierra y dota de sentido pleno al conjunto de la obra).
Si la novela arranca con la paliza que el narrador propina a dos adolescentes, si ese cruce de caminos es otro jalón más, el lector irá montando un rompecabezas que le lleva a descubrir un sector de una generación nunca antes retratado en nuestra literatura: a diez años justos de las protestas de Seattle, ¿quiénes componen esos movimientos que se llamaron antiglobalización, cómo viven los miembros de una lucha social que se escapa a los partidos, a las organizaciones clásicas, que se agrega en centros sociales ocupados, que convierte a sus participantes en víctimas de problemas subjetivos pero al mismo tiempo enlazados en una red más amplia de la que podíamos imaginar?
Las líneas blandas se mete de lleno en la cotidianidad de esas personas, en sus anhelos, en sus pesimismos, en sus violencias, en sus desamores, en sus conflictos familiares. Si las feministas proclamaron que lo personal es político, Las líneas blandas muestra exactamente por qué.